Efectos sobre la contractilidad

Efectos sobre la contractilidad
Estudios experimentales realizados en
miocitos cardíacos o en corazones aislados
(denervados) han demostrado que el etanol
ejerce un efecto inotrópico negativo que conlleva
una reducción de la contractilidad cardiaca.
Este efecto resulta ser dosis dependiente,
ya que cuanto más elevada es la
concentración de etanol en la perfusión del
corazón, mayor es la depresión de la contractilidad.
Además, es rápidamente reversible ya
que a los 5 minutos de eliminar el alcohol de
la perfusión, el corazón recupera su contractilidad
normal (21). Sin embargo, los resultados
de la administración in vivo de etanol a animales
de experimentación y a humanos han
sido muy dispares. Estas discrepancias se
deben a que el etanol tiene dos efectos: un
efecto directo inotrópico negativo y un efecto
indirecto inotrópico y cronotrópico positivo
debido a la liberación de catecolaminas. De
este modo, el efecto directo negativo sólo
puede ponerse de manifiesto si se produce
un bloqueo del sistema autónomo. En perros
conscientes tratados con propranolol y atropina,
la administración aguda de etanol causa
una reducción del gasto cardíaco y un incremento
de la presión telediastólica (22). Por
todo ello, en situaciones normales, el efecto
final del etanol sobre la contractilidad cardiaca
dependerá de qué acción prevalece.
En la práctica, los efectos agudos del etanol
sobre la contractilidad tienen muy pocas
consecuencias clínicas tanto en los sujetos
no alcohólicos como en los alcohólicos crónicos
con función cardiaca normal. Sin embargo,
se ha señalado que podrían ser relevantes
en los pacientes con miocardiopatía y
otros tipos de cardiopatía, ya que se ha señalado
que la ingestión de 200 ml de whisky
puede producir una reducción significativa del
gasto cardíaco y de la fracción de eyección
del ventrículo izquierdo en este tipo de
pacientes. También se ha referido que la
ingestión aguda de alcohol reduce el tiempo
de ejercicio hasta la aparición de angina y
aumenta la depresión del segmento ST para
una misma carga de trabajo. No obstante, no
existe un consenso total en este sentido.
Los efectos agudos del etanol sobre la función
contráctil del músculo cardíaco son muy
pleomórficos. El etanol deprime la contractilidad
al inhibir el proceso de excitación-contracción
y al interferir la captación y liberación
de Ca2+ por el sarcolema y retículo sarcoplásmico
(véase más adelante).