Efectos sobre el ritmo cardíaco

Efectos sobre el ritmo cardíaco
El consumo de alcohol se ha asociado clásicamente
a la inducción de arritmias cardíacas.
El etanol tiene un efecto directo sobre el
ritmo cardíaco e incluso ingestas relativamente
modestas de alcohol dan lugar a una taquicardia
rítmica. Por otro lado, los pacientes
alcohólicos crónicos presentan frecuentemente
enfermedades cardíacas (miocardiopatía),
trastornos neuro-hormonales y alteraciones
electrolíticas (Na+, K+, PO4
- y Mg2+), que
explicaría en parte la elevada frecuencia de
arritmias que presentan este tipo de pacientes
(17).
La ingesta de cantidades moderadas de
alcohol no suelen alterar el ritmo cardíaco en
sujetos normales y sólo pocos estudios han
observado efectos arritmogénicos de altas
dosis de etanol en sujetos no alcohólicos con
una función cardiaca normal. Sin embargo,
los pacientes alcohólicos crónicos pueden
presentar un gran número de arritmias, especialmente
tras intoxicaciones agudas de etanol.
De hecho, un tercio de los pacientes
atendidos en un servicio de Urgencias por
una crisis de fibrilación auricular referían una
sobreingesta de etanol las horas previas. Asimismo,
si sólo se consideran los menores de
65 años, esta proporción aumenta a dos tercios.
En este mismo sentido, en un estudio
epidemiológico, el riesgo relativo de fibrilación
auricular, taquicardia supraventricular y
extrasístoles ventriculares era dos veces
superior en los sujetos que consumían más
de seis copas al día comparado con los que
consumían menos de una copa al día (24).
La asociación entre consumo de alcohol y
arritmias cardíacas se ha popularizado bajo el
término de “corazón del fin de semana”(holiday
heart). En 1978, Ettinger et al (25) describieron
una serie de 24 pacientes (20 varones
y 4 mujeres) que sufrieron arritmias cardíacas
durante el fin de semana. La arritmia más
comúnmente observada fue la fibrilación auricular
paroxística, aunque también se observaron
otros tipos de arritmia como flutter auricular,
taquicardia auricular, taquicardia de la
unión, extrasístoles supraventriculares múltiples,
y taquicardia ventricular. Aunque ninguno
de estos pacientes presentaba datos
sugestivos de cardiopatía en un estudio posterior
se comprobó que la mayoría de ellos
sufría de una miocardiopatía subclínica. Por
ello, el síndrome del “corazón del fin de
semana debe considerarse como una forma
preclínica de la miocardiopatía alcohólica.
En estudios electrofisiológicos se ha comprobado
que las arritmias observadas en los
pacientes alcohólicos crónicos, principalmente
la taquicardia ventricular, pueden desencadenarse
por estimulación eléctrica cardiaca
tras la ingestión de alcohol, pero no cuando el
sujeto se halla sobrio. Estos hechos confirman
que la ingestión de alcohol aumentaría la
susceptibilidad a presentar arritmias cardíacas
en sujetos alcohólicos en los que el consumo
de alcohol les provocaba arritmias o
palpitaciones. En nuestra experiencia, la aparición
de arritmias en los sujetos alcohólicos
crónicos depende de la concentración de etanol
en plasma (alcoholemia) y de la presencia
de miocardiopatía. En un estudio se administró
1 g de etanol /Kg de peso por vía oral a
una serie de 20 pacientes con miocardiopatía
alcohólica (fracción de eyección inferior al
50%), a 20 alcohólicos crónicos con una función
cardiaca normal (fracción de eyección
superior al 55%) y a 10 sujetos sanos. A
todos ellos se les realizó un registro electrocardiográfico
durante las 8 horas siguientes a
la ingestión alcohólica, a la vez que se les
determinaba la alcoholemia cada hora. Los
pacientes alcohólicos con miocardiopatía presentaron
un número significativamente
mayor de extrasístoles ventriculares comparado
con los alcohólicos sin miocardiopatía y
los controles. Además, la mayoría de extrasístoles
observados en los alcohólicos con miocardiopatía
eran complejos, en forma de
dobletes e incluso tripletes. En el grupo de
alcohólicos con función miocárdica normal
sólo se apreció un aumento significativo de
extrasístoles ventriculares simples, comparado
con el grupo control. Además, se comprobó
que el número máximo de extrasístoles
coincidía con el pico máximo de alcoholemia
(17). Todos estos hechos explican la elevada
prevalencia de muerte súbita tras el consumo
de alcohol en los pacientes alcohólicos crónicos.
Los mecanismos implicados en la patogenia
de las arritmias cardíacas inducidas por
alcohol en los pacientes alcohólicos crónicos
parecen ser múltiples. Los alcohólicos crónicos
afectos de miocardiopatía clínica o subclínica
presentan lesiones focales que pueden
retrasar la conducción de estímulos y favorecer
la aparición de taquiarritmias por el mecanismo
de re-entrada. Los alcohólicos también
presentan una prolongación del intervalo QT,
que indica una repolarización prolongada que,
a su vez, facilitaría la aparición de arritmias
ventriculares automáticas. De hecho, la prolongación
del intervalo QT es un factor predictivo
de mortalidad en los alcohólicos con
hepatopatía alcohólica. Los alcohólicos crónicos
también presentan una elevación de las
catecolaminas circulantes tanto tras una
sobreingesta de alcohol como durante las
desintoxicaciones. Una estimulación adrenérgica
del miocardio puede desencadenar
extrasístoles ventriculares y facilitar la aparición
de arritmias. De hecho, la hiperactividad
simpática se considera una de las principales
causas de arritmia en los alcohólicos crónicos.
Otras causas de arritmias en los alcohólicos
son la presencia de una neuropatía vagal
o la existencia de alteraciones electrolíticas
como hipopotasemia o hipomagnesemia. Por
último, también se han referido las apneas
del sueño como causa de arritmias y muerte
súbita en este tipo de pacientes.