Efectos sobre el intestino delgado

Efectos sobre el intestino delgado
Un porcentaje relativamente elevado de
sujetos presenta diarrea más o menos intensa
tras una intoxicación alcohólica aguda.
Esta diarrea es de causa multifactorial. Por un
lado, la elevada concentración de alcohol en
el intestino delgado produce un aumento de
la motilidad intestinal. Varios estudios han
comprobado que la ingestión aguda de alcohol
causa un aumento de la motilidad intestinal,
medida, por ejemplo, mediante el tiempo
de tránsito oro-cecal. Este efecto se ha atribuido
a una acción sobre el sistema nervioso
autónomo y/o un efecto inflamatorio sobre la
mucosa intestinal (véase más adelante), pero
lo más probable es que se trate de un efecto
directo del etanol sobre las fibras musculares
lisas del intestino delgado (11). Por otro lado,
la administración intrayeyunal de alcohol a
concentraciones elevadas produce lesiones
hemorrágicas de la mucosa intestinal. Asimismo,
la administración de concentraciones
más fisiológicas (45 - 60 g de etanol) a voluntarios
sanos también produce lesiones
estructurales de la mucosa intestinal demostradas
por biopsia de yeyuno, junto a una
reducción de la actividad de las enzimas disacaridasas
de la mucosa intestinal y una alteración
en el transporte de fluidos y nutrientes a
través de la pared intestinal, con la posibilidad
de desarrollo de malabsorción intestinal. En
otras palabras, una simple dosis de alcohol ya
es capaz de producir lesiones gástricas
(antro) y duodenales detectables tanto a nivel
macroscópico como microscópico. No obstante,
también merece destacarse que el
consumo de alcohol aumenta la permeabilidad
intestinal incluso antes de que puedan
observarse alteraciones de la mucosa intestinal
con el microscopio óptico. De hecho, un
elevado porcentaje de alcohólicos crónicos
presenta malanutrición calórica y/o proteica,
aproximadamente un 20% en nuestro medio
(10). Las causas de malnutrición en los alcohólicos
son múltiples e incluyen una reducción
de la ingesta calórica, una maladigestión
de causas gástricas y pancreáticas, malabsorción
de los nutrientes en el intestino delgado,
insuficiencia hepática (hepatopatía crónica) e
incremento de las necesidades metabólicas
relacionadas con el propio metabolismo del
etanol. Los efectos agudos del alcohol sobre
el intestino delgado contribuyen, pues, al
menos en parte, en la malnutrición observada
en estos pacientes. Curiosamente, en caso
de déficits nutritivos, especialmente de ácido
fólico y tiamina, se agravan las lesiones producidas
por el alcohol en la mucosa intestinal
y empeora la malnutrición. No obstante,
todos estos efectos son rápidamente reversibles,
ya que la diarrea suele ceder a los
pocos días de abandonar la ingesta enólica.