Efectos del alcohol sobre la electrofisiología
cerebral
Los efectos del alcohol sobre la actividad
eléctrica del córtex cerebral y estructuras profundas
del cerebro se han estudiado desde
hace años. Aunque existen diferentes métodos
de registro de la actividad eléctrica cerebral,
los estudios más recientes se han basado
en el análisis de los efectos del alcohol
sobre los potenciales evocados visuales y
auditivos.
Los efectos de dosis bajas de alcohol
sobre los potenciales evocados visuales suelen
ser mínimos y de hecho en un estudio
reciente se comprobaron más alteraciones
en el examen de la función cerebral mediante
el Wisconsin Card Sorting Test en los sujetos
evaluados que trastornos de los potenciales
evocados visuales (38). En cambio, en un
estudio practicado con 40 alcohólicos asintomáticos
que habían acudido para desintoxicación
se comprobó una prolongación de la
latencia P100 de los potenciales evocados
auditivos. Esta alteración estaba muy estrechamente
relacionada con la dosis total acumulada
de alcohol, de modo que los pacientes
que habían bebido más presentaron una
alteración significativamente más acusada
que los que habían bebido menos (39). En
cambio, no se apreció ninguna alteración iónica
ni nutricional en los pacientes evaluados,
por lo que se concluyó que debe tratarse de
un efecto tóxico directo del alcohol sobre las
vías ópticas.
No obstante, el estudio de los potenciales
evocados auditivos ha aportado mucha mayor
información. Por un lado, estudios en voluntarios
sanos han permitido comprobar como
dosis bajas y altas de alcohol alteran los
potenciales evocados auditivos, pero esta
afectación es diferente según el sujeto tenga
o no un alto riesgo de desarrollar un alcoholismo.
En efecto, los hijos de pacientes alcohólicos,
que tienen un mayor riesgo de desarrollar
un alcoholismo (véase el capítulo 6.4.
para mayor información), presentan un mayor
decremento de la amplitud la onda P200
cuando aumenta la alcoholemia (sensibilidad
aguda) y un más rápido retorno a la normalidad
de esta onda P200 cuando la alcoholemia
disminuye (tolerancia aguda), cuando se
compara con sujetos con bajo riesgo de alcoholismo.
Estos datos sugieren que los sujetos
con alto y bajo riesgo de desarrollar un
alcoholismo presentan diferentes sensibilidades
a los efectos electrofisiológicos del alcohol.
También se han hallado diferencias en los
registros de potenciales evocados auditivos
entre los pacientes alcohólicos crónicos y
diferentes grupos control. Así, se ha comprobado
que los alcohólicos crónicos presentan
una reducción de amplitud y una prolongación
de la latencia de las ondas N100 y P200,
junto a una alteración de la prueba del “mismatch
negativity”. La onda P300 ha despertado
gran interés en los investigadores, porque
es la que mejor se correlaciona con los resultados
de las pruebas neuropsicológicas. Los
alcohólicos crónicos también presentan una
latencia significativamente más prolongada
de la onda P300 que sus controles (41). También
en estos casos se trataba de enfermos
alcohólicos crónicos sin ningún trastorno
nutricional, por lo que lo más probable es que
se trate de un efecto dosis-dependiente del
alcohol sobre el sistema nervioso central









